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| Vista aérea de la Mezquita-Catedral de Córdoba. Imagen sacada del artículo sobre la Capilla Real de la Mezquita-Catedral de Córdoba de Wikipedia. |
En 1236, Córdoba fue conquistada después de un largo asedio,
por el rey Fernando III de Castilla, llamado el Santo. Era ya el período de
taifas. Desde la época de los almohades Córdoba había dejado de ser la capital
del reino musulmán (que se trasladó a Sevilla), iniciándose una lenta
decadencia que finalizó con la conquista cristiana de la ciudad. Los cordobeses
rindieron la ciudad con la condición de que sus vidas fueran respetadas cuando
salieran de Córdoba, y abandonaron la antigua capital califal en búsqueda de un
nuevo lugar en el que vivir de acuerdo a sus costumbres y religión.
Esto significaba dejar atrás la Mezquita de Córdoba, una de
las grandes maravillas arquitectónicas y artísticas del mundo musulmán, que, a
día de hoy, sigue asombrando a todo aquel que la visita. Como era natural y
razonable, la Iglesia no tardó en convertir la mezquita en la Catedral de
Córdoba, al tiempo que se construían otras nuevas iglesias en los territorios
recientemente conquistados. Con el paso del tiempo, la Mezquita-Catedral fue
sufriendo cambios y alteraciones para adaptarla al culto cristiano que han
llegado hasta nuestros días, como es el caso de la Capilla Real (donde se
sepultó a Fernando IV y Alfonso XI) y la gran nave cristiana levantada en
medio de la mezquita, de estilo renacentista.
Durante todo ese tiempo y hasta nuestros días, ha sido la
Iglesia Católica la que se ha encargado de la Mezquita-Catedral, utilizándola como lugar de culto católico, prohibiendo que cualquier otra clase de culto se
pudiera realizar en el recinto.
Pero la Mezquita-Catedral no es una iglesia cualquiera, sino
que es un monumento de nuestra historia y nuestra cultura, de ese momento en el
que las tres grandes religiones monoteístas convivían en la península, donde se
desarrollaron la literatura, la filosofía, las ciencias, el arte… ese Al-Andalus
sobre el que tanto se ha escrito y se escribirá. Por ello y por su inmenso
valor artístico, se le concedió a la Mezquita-Catedral de Córdoba el título de
Patrimonio de la Humanidad en 1984[1],
reconociendo así su importancia universal.
El 2 de marzo de 2006, la Iglesia Católica registró la Mezquita-Catedral
a su nombre por treinta euros en el
registro de la propiedad número 4 de Córdoba[2]. Recientemente
ha surgido un grupo ciudadano que exige la intervención de la Unesco para
evitar que la Mezquita-Catedral, como bien público y universal que es, no quede
bajo la gestión de la Iglesia Católica. Esta plataforma, llamada Plataforma
Mezquita-Catedral de Córdoba, ha lanzado una petición por change.org
para recoger firmas, con las siguientes exigencias:
- Que deje de emplearse institucionalmente solo el término Catedral para referirse a todo el monumento
- El reconocimiento jurídico de su titularidad pública.
- La gestión pública y transparente de la Mezquita-Catedral.
- La redacción de un Código de Buenas Prácticas.[3]
No es la única plataforma que
buscan apoyo ciudadano en este tema; a favor de la gestión de la iglesia ha
surgido una plataforma en Hazteoir.org, expresando su desacuerdo con lo que
consideran una expropiación de la Catedral de Córdoba[4], mientras
que la plataforma Europa Laica también recoge firmas a favor de una Mezquita
pública y de uso civil[5].
Al margen de las discusiones
sobre la legalidad de la ley en la que se amparó la Iglesia Católica para
inmatricular la Mezquita-Catedral, el debate entre los partidos sobre el tema
(el PSOE, que gobierna en la Junta de Andalucía, afirma que “la mezquita es del
pueblo”[6], aunque Susana Díaz, presidenta de la
Junta, dijo que “La titularidad pública es compatible con la gestión por parte
de la Iglesia”[7]. Por su parte, el
PP defiende la gestión por parte de la Iglesia), y el dinero que otorga la
Mezquita-Catedral por su condición de monumento, que estaría exento de impuestos[8], no se
puede negar que esta discusión va más allá de las discusiones meramente
ideológicas sobre la conveniencia de que una institución privada y confesional,
como es la Iglesia Católica (en este caso el Cabildo Catedral es el que gestiona
la Mezquita-Catedral), se encargue de la gestión de un monumento considerado
Patrimonio Universal.
La pregunta es, ¿será capaz la
Iglesia Católica de gestionar la Mezquita-Catedral como un monumento universal
representativo de la historia y la cultura de nuestro país? No hay que olvidar
que la Mezquita-Catedral es uno de los mejores ejemplos del arte islámico de la
península, que prima sobre las construcciones posteriores cristianas, y que es
lo que realmente atrae a las personas que la visitan. Su importancia dentro de
la Córdoba califal es fundamental, a través de las intervenciones y
ampliaciones que sufrió se puede observar cómo la ciudad aumentaba en
importancia y esplendor, y con ella la propia mezquita.
Por nuestro país hay decenas de
ejemplos de construcciones musulmanas que pasaron a ser utilizadas
posteriormente por los cristianos, como es el caso de la Giralda de Sevilla o
la Torre del Oro en la misma ciudad, y, al igual que la Mezquita-Catedral, son
construcciones artísticas de increíble valor, que además constituyen un valor
único para nuestra historia. Ignorar el pasado de estos edificios por causas
ideológicas no es aceptable, no se puede imponer una visión cultural e
histórica de este patrimonio común, sobre todo en un lugar que será
visitado por miles de turistas de todo el mundo, desconocedores de la historia
de nuestro país. Al visitar la Mezquita-Catedral (ahora llamada solo Catedral
de Córdoba) siguiendo un recorrido religioso en vez de cultural, podrían llevarse
una visión incompleta y errónea del legado que dejaron los musulmanes en la
península.
Las discusiones y debates están a
la orden del día y en pleno auge, lo ideal sería llegar a una gestión que
protegiese tanto la Mezquita-Catedral en sí como la memoria histórica que hay
detrás, lo que no implica “borrar la dimensión cristiana del espacio”, como
dijo el historiador marroquí Hasán Aurid[9],
que comparó la Mezquita-Catedral con Santa Sofía de Constantinopla, que sufrió
el proceso inverso, pasó de ser la gran basílica de la ciudad a ser una
mezquita, y luego museo hasta nuestros días.
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Es una noticia muy interesante y muy bien documentada. Pero hay un blog de un compañero ya sobre esto, por lo que sería interesante hacer un vínculo no solo en las direcciones web, sino en el propio cuerpo del texto
ResponderEliminarMe gusta más este punto de vista sobre el mismo tema tratado por otro compañero, ya que se centra más en el punto principal de la polémica, el registro del edificio por parte de la Iglesia.
ResponderEliminarEn cuanto al debate entre PSOE y PP, creo que es bastante teatral, puesto que el gobierno del PSOE no hizo nada sobre el tema durante los años de Zapatero.
En mi opinión se trata de una oportunidad que la Junta de Andalucía está aprovechando para utilizar una polémica a su favor en su lucha contra el PP, y así ganar votos. Sea como fuere, la Junta de Andalucía debe darse prisa, pues "la revocación de la propiedad es posible durante los diez primeros años desde la inmatriculación del bien" (http://www.elmundo.es/andalucia/2014/03/04/5314db0122601d462d8b4589.html)